sábado, 6 de abril de 2013

El enfoque reduccionista


Hace un tiempo atrás, mientras me preparaba a efectuar un viaje fuera del país , tuve que ir al consultorio del médico, a quien visito periódicamente por una enfermedad crónica, con el fin de que me diera un certificado, explicando mi enfermedad, y que podría servirme como un antecedente en previsión de alguna afección que pudiera sufrir mientras estuviera en el extranjero.

Mientras esperaba al médico gastroenterólogo observé en una de las paredes de su clínica un gran cuadro que representaba las diferentes partes del organismo, cada una dentro de los contornos de la figura humana . Así, la primera figura representaba el esqueleto; la segunda, el aparato circulatorio; la tercera, el sistema digestivo, la cuarta el sistema muscular y la quinta, el sistema nervioso.

Cada una de ellas mostraba una parte de la anatomía humana , separada de tal modo que facilitara su estudio y la comprensión de las funciones de cada sistema en particular. Sin embargo, superponiéndolas de cierta manera se llegaba a ser humano corno tal.

Es evidente que es a través de esas divisiones corno la biología ha logrado estudiar e investigar la anatomía humana. Es decir, el progreso alcanzado por estas ciencias se debe, en gran parte, a lo que, generalmente, se denomina el enfoque reduccionista, en el cual se estudia un fenómeno complejo a través del análisis de sus elementos o partes componentes.

Observemos un problema trivial . A pesar de que muchos partidos de fútbol importantes son televisados, normalmente podemos observar el estadio lleno y la reventa de entradas, es decir, una fuerte presión para ver el juego desde allí. ¿Es que esa gente no dispone de un receptor de TV o le es imposible "visitar" a algún familiar o amigo que lo tenga? Creemos que no. Ver un partido de fútbol en TV , dice el aficionado, "no es lo mismo que verlo en la cancha". Aparte del ingrediente marginal (pero importante) del ruido, del contacto entre los espectadores, en fin, del estado emocional que provoca una contienda de equipos importantes, es difícil seguir el juego desde la pantalla del televisor. Uno observa al arquero efectuar un rechazo, ¿hacia dónde? No lo sabemos, hasta que la pantalla, siguiendo la trayectoria del balón, nos indica hacia qué jugador o posición éste iba dirigido. Lo mismo ocurre en casi todo el partido, excepto en los pases cortos. ¿Qué sucede? Simplemente, que la actual tecnología no nos permite "observar" toda la cancha desde la pantalla de TV. Sólo nos muestra el lugar donde se desarrolla la acción central (donde está el balón en juego), pero no nos permite observar el todo, el cuadro general, los movimientos de los jugadores sin el balón, los desplazamientos y las desmarcaciones. En una palabra, observamos una parte del conjunto que no nos permite "gozar" del espectáculo completo. 

Para dejar más clara la idea, y utilizando la imaginación del lector, supongamos que pudiéramos disponer de un aparato tal que nos permitiera observar solamente la conducta de un determinado jugador de uno de los dos equipos que se enfrentan en el estadio. Aparece sólo el individuo en acción. Evidentemente que, al cabo de unos minutos, nos parecería que este hombre se conduce de una manera bastante extraña que nosotros no comprendemos: le vemos correr, detenerse, saltar, caer al suelo, levantar las manos, moverse con un comportamiento errático. Sin embargo, si en un momento dado apretamos un botón de nuestro televisor y lo integramos al comportamiento del resto de los jugadores, árbitros y público, entonces comprenderemos y nos explicaremos cabalmente una conducta hasta entonces extraña y absurda.

Sin embargo, esto no significa necesariamente que rechacemos el concepto de reducción. En ningún caso. La prueba evidente de su validez la encontramos en el resultado de su aplicación, en un crecimiento del saber humano. Lo que pretendemos decir es que los fenómenos no sólo deben ser estudiados a través de un enfoque reduccionista. También pueden ser vistos en su totalidad. En otras palabras, existen fenómenos que sólo pueden se explicados tomando en cuenta el todo que los comprende y del que forman parte a través de su interacción.

A medida que los sistemas (u "objetos de estudio") van siendo más complejos, (es decir, no sólo están constituidos por más partes, sino que también la interacción entre ellas se hace cada vez más compleja), parece ser que la explicación de los fenómenos que presentan las conductas de esos sistemas tiende a tomar en cuenta su "medio", su entorno, es decir, su "totalidad".

Esto nos puede llevar a meditar que quizá conductas de sistemas (personas, animales, grupos, comunidades, sociedades, etc. ) que hoy día nos parecen extrañas, inexplicables, imposibles de predecir, etc., tengan una respuesta adecuada si ampliamos el "objeto de investigación" y lo integramos en su totalidad. En realidad, muchos efectos no esperados que surgen, por ejemplo, con la aplicación de un mecanismo de control administrativo pueden ser perfectamente explicados (y/o anticipados) si se hubiera considerado la totalidad de la organización y no sólo el ámbito reducido en que se aplicó.

Por ejemplo, ya en los años 30, Kurt Lewin, el famoso psicólogo fundador de la escuela basada en la "teoría de los campos" (Field Theory) para el estudio del comportamiento humano y de grupos señalaba que "lo que resulta importante en la teoría del campo es la forma en que procede el análisis. En vez de escoger uno u otro elemento aislado dentro de una situación, la importancia del cual no puede ser juzgada sin tomar en cuenta la situación como un todo, la teoría del campo encuentra ventajoso, como regla, comenzar por la caracterización de las situación como un todo. Después de la primera aproximación, los diversos aspectos y partes de la situación son sometidos a un análisis cada vez más específico y detallado. Es obvio que este método es la mejor manera para no errar el camino, engañados por uno u otro elemento de la situación". 
Sin duda que Lewin pensaba ya en la idea integracionista, porque se enfrentaba a un objeto de estudio : el hombre y/o los grupos, que son sistemas bastante m ás complejos que un pedazo de mineral o una célula.




Por ejemplo, un concepto totalizante es indispensable en biología: el organismo; el concepto de individuo en psicología; el concepto de instituciones y clases sociales en sociología; el concepto de nación en las ciencias políticas contemporáneas; el concepto de cultura en antropología. Cada uno de estos sistemas (o totalidades) se presenta en forma natural, simplemente, porque lo percibimos así. Reconocemos a un organismo, a un individuo, a una nación. Y podemos suponer que bajo circunstancias apropiadas actúan como totalidades. Sin embargo, si confinamos nuestra atención exclusivamente a los modelos generales observables de estos "todos" no haremos grandes progresos en la comprensión de sus comportamientos. Obtenemos una comprensión más profunda de cómo un organismo realiza una acción si comprendemos cómo los componentes del acto están integrados por su sistema nervioso. 
También obtenemos un mayor conocimiento de por qué un país reacciona de una manera determinada ante los actos de otras naciones, si comprendemos cómo se toman las decisiones por parte de sus instituciones políticas y cómo son implementadas, es decir, cómo la acción de quizá millones de individuos se combina para resultar en un acto atribuible a la nación como un todo. En otras palabras, no sólo es necesario definir la totalidad sino también sus partes constituyentes y las interacciones de éstas.

La Teoría General de Sistemas describe un nivel de construcción teórico de modelos que se sitúa entre las construcciones altamente generalizadas de las matemáticas puras y las teorías específicas de las disciplinas especializadas y que en estos últimos años ha hecho sentir, cada vez más fuerte, la necesidad de un cuerpo sistemático de construcciones teóricas que pueda discutir, analizar y explicar las relaciones generales del mundo empírico. Según Boulding ese es el destino de la Teoría General de Sistemas. Por supuesto que no se busca establecer una teoría general de prácticamente cualquier cosa, única y total, que reemplace todas las teorías especiales de cada disciplina en particular.

Tal teoría, en la práctica, no tendría contenido, porque en la medida que aumentamos la generalidad tenemos que hacerlo a costa del contenido. Por ejemplo, se puede pensar en una persona en particular. Sin embargo, podemos generalizarla diciendo que es un ciudadano de una ciudad determinada. Hemos ganado en generalización, pero hemos perdido en cuanto al contenido particular de la persona. Pero podemos llegar fácilmente a un segundo grado de generalización diciendo que es un hombre de una determinada nacionalidad. Luego podemos generalizarlo más aún, pensando en su sentido genérico : es un sistema vivo, y aún más, en otro grado de generalización es un sistt!ma natural, por fin podemos decir que es un sistema abierto y, más aún, un sistema y finalmente un objeto. 


Sin embargo, en alguna parte, entre lo específico que no tiene significado y lo general que no tiene contenido, debe existir para cada propósito y para cada nivel de abstracción, un grado óptimo de generalidad. Los teóricos de sistemas afirman que este óptimo grado de generalidad en teoría no siempre es alcanzado por las ciencias en particular.

Este punto de vista se ve cada vez más demostrado o adquiere mayor fuerza, cuando uno contempla las nuevas disciplinas que se crean y que representan, fundamentalmente, la "tierra de nadie" que separa a las disciplinas concretas. Así, hablamos de físico-química (que no es ni física pura ni química pura), de psicología social (que no es ni psicología pura ni sociología pura) y, más reciente aún, de bioquímica, biofisioquímica (y no sería extraño que ya se pensara en términos de psicobiofisioquímica o sociopsicobiofisioquímica). En este sentido, la teoría de sistemas (o el enfoque de sistemas) toma una posición contraria (como metodología) al enfoque reduccionista que discutimos anteriormente. Mientras es􀔁e último tiende a la subdivisión cada vez mayor del todo, y al estudio particular de esas subdivisiones, el enfoque de sistemas pretende integrar las partes hasta alcanzar una totalidad lógica o de una independencia o autonomía relativa con respecto a la totalidad mayor de la cual también forma parte.

Los objetivos de la Teoría General de Sistemas pueden ser fijados a diferentes grados de ambición y de confianza. A un nivel de ambición bajo pero con un alto grado de confianza, su propósito es descubrir las similitudes o isomorfismos en las construcciones teóricas de las diferentes disciplinas, cuando éstas existen, y desarrollar modelos teóricos que tengan aplicación al menos en dos campos diferentes de estudio. A un nivel más alto de ambición, pero, quizás, con un grado de confianza menor, espera desarrollar algo parecido a un "espectro" de teorías, un sistema de sistemas que pueda llevar a cabo la función de un gestalt en las construcciones teóricas. 

Gestalt: (palabra alemana que significa, aproximadamente "configuración"). Es la experiencia perceptiva normal en la cual la totalidad es vista o comprendida como algo más que la simple suma de sus partes... El ejemplo clásico es un dibujo que puede ser percibido ya sea como florero o como dos caras humanas

Este espectro o gestalt ha tenido gran valor en campos específicos del conocimiento humano, al dirigir las investigaciones hacia los vacíos que ellos revelan. Por ejemplo, tenemos el caso de la tabla periódica de elementos en química. Durante muchas décadas dirigieron la investigación hacia el descubrimiento de elementos desconocidos para llenar los vacíos de la tabla, hasta que éstos fueron completamente llenados.

La necesidad de una teoría general de sistemas se ve acentuada por la situación actual de las ciencias, señala Boulding. El conocimiento no es algo que exista y crezca en abstracto. Es una función del organismo humano y de las organizaciones sociales. El conocimiento oculto no es conocimiento. El conocimiento crece a través de la recepción de información, es decir, de la obtención de mensajes capaces de reorganizar el conocimiento del receptor. Por lo tanto el crecimiento del conocimiento, en general, depende directamente de este flujo de comunicaciones entre científicos. Según Boulding la situación crítica en que se encuentra la ciencia hoy día se ha debido a la dificultad, cada vez mayor, de tales comunicaciones entre los científicos corno una totalidad. 
"La especialización ha superado al intercambio de la comunicación entre los discípulos y se hace cada vez más difícil, y la República del aprendizaje se está desintegrando en subculturas aisladas con sólo tenues líneas de comunicación entre ellas - una situación que amenaza con una guerra civil intelectual".

Boulding explica esta crisis en el cuerpo del conocimiento diciendo que, en el curso de la especialización, los receptores de la información también se especializan. Así el físico sólo habla de física, el economista de economía, el astrónomo de astronomía, y, lo que es peor aún, el físico nuclear sólo habla de física nuclear, el astrofísico de astrofísica. Está sucediendo un profundo proceso de "percepción selectiva" demostrado, para el caso de la especialización dentro de una empresa industrial, por H. A. Sirnon. 

Se entiende por percepción selectiva, de acuerdo con H.A. Simon al hecho de que cada persona (los ejecutivos en su estudio panicular) percibirá aquellos aspectos de una situación que se relacionan específicamente con las actividades y objetivos propios (o de su organización). 

Boulding se pregunta si la ciencia no se transformará en un conjunto de ermitaños enclaustrados, cada uno hablando para sí mismo con palabras de un lenguaje particular que sólo él puede comprender. Mientras más se divide la ciencia en sub grupos y menor sea la comunicación entre las disciplinas, mayor es la probabilidad de que el crecimiento total del conocimiento sea reducido por la pérdida de comunicación relevante. El esparcimiento de la sordera especializada significa que una persona que debiera saber algo que otra conoce es incapaz de encontrarlo por la falta de un "oído generalizado". Ahora bien, uno de los principales objetivos de la Teoría General de Sistemas es la multiplicación de estos oídos generalizados y el desarrollo de un marco de referencia de teoría general que permitan que un especialista pueda alcanzar a captar y comprender la comunicación relevante de otro especialista. 

Aparentemente, aquí parecería encontrarse implícita una contradicción, porque por un lado estamos hablando y quejándonos de la falta de comunicaciones y por el otro, estamos presenciando el mayor crecimiento que haya experimentado el campo de las comunicaciones, o más bien, la transmisión de informaciones. En efecto, sin duda alguna, la primera gran revolución en las comunicaciones fue la invención del lenguaje hablado y escrito. La segunda revolución fue la invención de la imprenta que divulgó los escritos relegados hasta entonces a los monasterios y a las personas de alta cultura y riqueza. 
La tercera revolución es la de nuestros días, comenzada a principios de siglo con la invención de la telegrafía y que hoy día continúa con la transmisión televisada vía satélite, los transistores y otros mecanismos que transmiten y/o procesan información en tiempo infinitesimal.

Sin embargo, este enorme avance en las comunicaciones corresponde, fundamentalmente, a un fenómeno de "esparcimiento ", de distribución cada vez más masiva de información (un fenómeno característico es la revolución del "pocket book"). En otras palabras, y tomando como ejemplo el cerebro, estamos logrando la irradiación del estímulo a través de toda la masa encefálica, pero, y aquí se rompe la contradicción, estamos cada vez más distantes de la preparación, adecuación y sensibilización de los centros receptores a quienes va dirigida la información, lo que en el cerebro corresponde al principio de la concentración. Falta, por lo tanto, lo que Boulding denomina "oído generalizado" para hacer frente a la sordera producida por la especialización, lo que se traduce en concreto en un voca bulario común que pueda proporcionar la Teoría General de Sistemas, a través de la búsqueda y el reconocimiento de los isomorfismos. 

De este modo, es posible que un economista, que comprenda las fuertes similitudes formales que existen entre la teoría de la utilidad y la teoría de los campos en física, se encuentre en mejor situación para aprender del físico, que uno que no visualiza esta similitud. De la misma forma un especialista que trabaja con el concepto de crecimiento (sea un virologista, un citologista, un psicólogo, sociólogo o economista) estará más sensitivo a l as contribuciones de los otros campos, si está consciente de la cantidad de similitudes del proceso de crecimiento en campos empíricos bastantes diferentes.

Observemos el siguiente ejemplo concreto. Los bioestadísticos han definido algunas funciones matemáticas que representan un modelo

del desarrollo y conducta de las enfermedades contagiosas. Gráficamente, estas funciones tienen la forma de S como se muestra en la imagen anterior. 

En los comienzos de la epidemia el número de contagios es relativamente bajo. Al cabo de un tiempo, la tasa de crecimiento aumenta considerablemente al extenderse los contagios debido a la interacción de la población. Sin embargo, se llega a un punto en que su crecimiento disminuye, hasta llegar, prácticamente a hacerse asintótica, es decir, en que cesa el crecimiento (la tasa se hace cero) y la curva se transforma en una recta horizontal al eje de las X (cuando la mayoría o la totalidad de la población está o ha sufrido ya el contagio). Observando las características de l a conducta de este sistema un experto en mercados y publicidad puede que encuentre una gran similitud entre el comportamiento de la enfermedad contagiosa con el desarrollo de la propaganda de un producto o idea en una oportunidad, porque, si se piensa un poco, parece que la propaganda de un mensaje dentro de un área se asemeja bastante a la propagación de una enfermedad.

Maravillosa la similitud - podrá decir alguien, pero puede agregar - ¿y qué?...

Bueno, no es necesario ser un clarividente para comprender que si esta similitud es tal, el publicista estará en una posición de determinar hasta qué momento debe mantener la campaña publicitaria. Porque parecería que, llegado a un punto, (de acuerdo con la curva S) la propaganda será inefectiva y mantenerla sólo servirá para aumentar los costos. H abrá llegado el momento de detenerla o cambiarla. 



Espero haber ayudado en algo. Hasta la próxima oportunidad!







2 comentarios:

  1. Gracias por tu aportación, este libro me va a servir mucho. Un abrazo.
    Solo una pregunta: ¿Está completo? Gracias de nuevo. Dios te bendiga

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    1. Hola Mario. gracias por la visita y el aporte de tu comentario!!
      Sí, efectivamente, está completo...
      Los mejores deseos!! Hasta cualquier momento...

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